LOS VIDENTES DE LA TELE CUENTAN SU EXPERIENCIA

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LOS VIDENTES DE LA TELE CUENTAN SUS EXPERIENCIAS
Octavio Aceves, Conchita Hurtado y Ricardo Santos durante su intervención
"La experiencia es la madre de la videncia", podría decirse, parafraseando el célebre aforismo relativo a la ciencia. Y es una rica experiencia la que acumulan dos de los invitados a la mesa redonda del 28 Foro de las Ciencias Ocultas y Espirituales sobre la videncia como orientación y ayuda: Conchita Hurtado y Octavio Aceves. El tercero, Ricardo Santos, es más joven, pero ya no "una joven promesa" sino una realidad, el relevo generacional, como ha subrayado el propio Aceves. Los tres trabajan juntos en un programa de televisión nocturno, en el canal Veo 7.

Octavio Aceves, muy conocido del gran público desde hace muchos años por sus numerosas apariciones en los medios de comunicación y sus contactos profesionales con la "jet set", comenzó su carrera hace 43 años, cuando tenía 20, en su Argentina natal. Recuerda que incluso antes ya echaba las cartas, utilizando la baraja española o la del póker. Hasta que una clienta suya le trajo de Estados Unidos tres mazos de Tarot, que en su país estaban prohibidos entonces; la policía los incautaba y los quemaba. "Para mí, aquello fue un descubrimiento" y recuerda que pasó toda una noche "traduciendo" los arcanos menores confrontándolos con las cartas de la baraja española. Y luego estudió a conciencia los arcanos mayores. "Ahora -dice- tengo seiscientos Tarots diferentes que domino".
Victoria de los Angeles

El veterano vidente ha recordado a una gran amiga suya, ya desaparecida, la cantante de ópera Victoria de los Angeles, que hace muchos años le dijo: "Hay dos tipos de videntes y dos tipos de personas: la persona culta y la persona inculta... y se nota mucho. Si vas a ser vidente -añadió- sé el mejor y, aparte, sé culto".
Asegura Aceves que gracias a ella habla siete idiomas, ha pronunciado unas mil trescientas conferencias por todo el mundo y ha publicado treinta y cuatro libros, traducidos a seis idiomas. Aunque le gusta trabajar en televisión, el vidente prefiere la consulta cara a cara y cree firmemente que con el Tarot se debe disfrutar.

Conchita Hurtado, treinta años de ejercicio profesional de la videncia, empezó a los 16, en una emisora de radio pirata de Torrejón de Ardoz. Pero su madre ya había descubierto sus dotes cuando aún era muy niña. Recuerda que, preocupada, la llevó al médico por si padecía algún trastorno. La mujer se quedó tranquila cuando le dijeron que su hija no sólo era normal, sino que su capacidad mental era tal vez superior a la media. Conchita ha recomendado a las mujeres que le escuchaban que no se alarmen si observan dotes de videncia en sus hijos o nietos, sino que, por el contrario, les apoyen y no repriman esas capacidades, que a veces pueden causar problemas en casa, en el colegio o con las amistades. Y a las personas que quieran desarrollarlas les aconseja tener mucha cordura y estabilidad emocional y, sobre todo, formarse. La vidente ha concluido diciendo que todos tenemos esa capacidad, que puede ser una gran ayuda para los demás y que, por eso, piensa que está haciendo lo mejor que puede hacer en esta vida.

Ricardo Santos reconoce no tener tanta experiencia personal ni conocimientos teóricos como sus compañeros de mesa y programa de televisión, pero argumenta que su saber práctico le viene de familia, transmitido por su madre y su abuela, presentes en la sala de conferencias. Y que las limpiezas espirituales que lleva a cabo para eliminar la negatividad, siguiendo la tradición familiar, ayuda a muchísimas personas.
A continuación, los asistentes han intervenido en un animado coloquio en el que han planteado cuestiones tan variadas como el hallazgo casual de cartas de Tarot o llaves y su posible significado, sus experiencias personales de videncia o incluso los arcanos mayores que prefieren.

CATARSIS PARA TODOS CON VICTORIA Y ONIX

Esta segunda jornada del Foro ha comenzado con una sesión de mensajes de videncia, con el doble título "Más allá de la vida. Lectura del alma". Victoria Ayala y su hermana mayor, Onix han empezado pidiendo a los asistentes que dijerean en voz alta su nombre, apellido, signo del horóscopo y qué les gustaría encontrar en su vida.

La experiencia ha sido un primer paso hacia la catarsis, hacia la expulsión de demonios interiores y la pública exposición de los más recónditos deseos. Porque las videntes no admitían generalidades del tipo "el amor, la felicidad, el dinero,,," Y así había quien le gustaría quererse un poco más a si mismo, quien encontrar paz y armonía en su hogar o para sus hijos, quien tener un poco de felicidad, quien poder contactar con algún familiar fallecido, quien le gustaría encontrar más comprensión...
Onix y Victoria Ayala transmitiendo sus mensajes
La segunda parte de la sesión ha supuesto un paso más en ese proceso de catarsis, en el que, como en las tragedias griegas, los espectadores participan de los horrores que se muestran en el escenario: personas que no logran superar la pérdida de un ser querido, el ama de casa que no se siente correspondida por su amor y dedicación a los suyos, la angustia de quien tiene por cierto que la muerte le acecha en cada esquina, con la amenaza de recaída en una enfermedad que le ha causado tanto sufrimiento... Onix y Victoria han tenido palabras de consuelo y esperanza, incluso de optimismo: "Disculpad que a veces le demos a esto un tono lúdico-cómico, sino sería insoportable..."