ESOS CIRCULOS MISTERIOSOS


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             ESOS CIRCULOS MISTERIOSOS

Los múltiples enigmas que encierra el fenómeno conocido como círculos de cosechas -esos enormes dibujos que de vez en cuando aparecen en campos de cultivo, principalmente en Inglaterra, en el condado de Wiltshire y cerca de los grandes monumentos megalíticos de Stonhenge y Avebury- están lejos aún de ser desentrañados, como ha puesto de relieve el matemático Vicente Fuentes en su conferencia en el Foro de las Ciencias Ocultas y Espirituales de Príncipe Pio.

Fuentes, profesor de Matemáticas, Física y Química e ingeniero técnico industrial, ha proporcionado pistas, basándose en los numerosos casos registrados en los últimos veinte años, de los que algunos han sido estudiados y documentados sobre el terreno por él mismo, como atestiguan las imágenes proyectadas durante su charla.

¿Cómo se han formado esos círculos en una sola noche, qué energía misteriosa ha podido “peinar”,  doblar las plantas, a veces en un ángulo de 90 grados, sin romperlas, para dibujar en diámetros de hasta 500 metros de longitud y con absoluta precisión todos esos complejos diseños? Tal vez algún tipo de radiación, que mantiene la apariencia de la planta pero cuyo interior se encuentra carbonizado.
 
 
En cuanto a las conclusiones, el conferenciante ha señalado que tales círculos misteriosos no son fruto de la casualidad; sólo pueden ser obra de mentes superiores, con amplios conocimientos matemáticos, físicos y astronómicos, así como de las condiciones de vida en nuestro planeta y la historia del ser humano desde sus más antiguas civilizaciones.
 
¿Cuál puede ser el propósito de ese extraño fenómeno? El profesor Fuentes sugiere que se trata de mensajes para acreditar la existencia de su remitente y de advertencia sobre acontecimientos que pueden afectar de modo trascendental a la especie humana. Parece evidente que algunos de esos círculos se refieren a nuestro sistema solar y su estado actual, al electromagnetismo terrestre y  la forma de obtener energías libres o a los riesgos que supone el cambio climático para la supervivencia del planeta.
 
¿Y quién o quiénes envían esos mensajes? Como dice el refrán, a buen entendedor pocas palabras bastan. Y descartada la autoría humana, los fraudes y las posibles teorías conspiranoicas, ya sólo queda una posibilidad, que el conferenciante no ha planteado explícitamente: sus autores serían seres extraterrestres, de una civilización muy superior a la nuestra y con un conocimiento preciso de nuestro mundo y de los peligros que le acechan.

 
A este respecto, Vicente Fuentes se ha referido a la intrigante respuesta a un mensaje de radio transmitido en código binario, en formato de tarjeta perforada,  por los científicos Frank Drake y Carl  Sagan en 1974, desde  el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico). En él se contenían los datos fundamentales de nuestro planeta y sus habitantes: localización en el sistema solar, superficie, población, bases del ADN , elementos del cuerpo humano, características antropométricas… Era algo así como lanzar un mensaje dentro de una botella  al mar del espacio infinito y no se esperaba respuesta al mismo antes de veinticinco mil años.

 
  Pero la sorprendente respuesta llegó bastante antes, en 2001, y también en código binario,  en forma de círculos de cosechas en un campo contiguo al radiotelescopio inglés de Chilbolton, en Hampshire. Siguiendo el mismo modelo, se detallaban los mismos parámetros, pero de otro planeta, incluyendo su posición en un sistema solar distinto, la adición del silicio entre los elementos químicos del cuerpo y una inquietante representación de un ser ligeramente diferente del ser humano.


 
Un año después, en agosto de 2002, aparecería en un campo de Winchester, a pocos kilómetros de Chilbolton y junto a una antena de radio, un rostro aparentemente no humano. Junto a él, inscrito en un círculo y en código binario, este mensaje: “Cuidado con los portadores de regalos falsos y sus promesas rotas. Mucho dolor pero aún hay tiempo. Crean que hay bien allá afuera. Nos oponemos al engaño. Cerrando conducto (sonido de campana).”
 

 
“Lo que signifique esto para ustedes –concluyó el profesor Fuentes-  pues ahí se queda; es una interpretación pura y dura”.
 
 
 
 

LOS ULTIMOS SON LOS PRIMEROS

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  Un sacerdote de la nación Q'ero, de Perú, inaugura el 33 Foro

Don Luis Quispe, sacerdote de la nación Q'ero, considerada como los últimos incas, ha inaugurado en la estación de Príncipe Pio  de Madrid esta nueva edición del Foro Internacional de las Ciencias Ocultas y Espirituales, en la que el chamanismo tiene una presencia muy destacada.
 
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Don Luis, que ha oficiado una ceremonia de ofrenda y agradecimiento a la Pacha Mama, la Madre Tierra, acababa de llegar de su país natal, en cuyas cimas andinas, a más de cuatro mil metros de altura, han vivido aislados de la civilización moderna hasta hace sólo medio siglo los integrantes del pueblo al que pertenece, la nación Q'ero, uno de los antiguos pueblos del imperio inca y que en 2007 fue declarada patrimonio cultural de Perú.
Actualmente forman la comunidad unas cuatro mil personas y se encuentran, como se ha dicho, en los Andes peruanos, a unos 200 kilómetros al este de Cuzco, la antigua capital de la cultura inca. Su lengua es el quechua y viven del cultivo del maíz y las patatas y del pastoreo de llamas y alpacas. Dado el largo tiempo de aislamiento en el que ha vivido, su organización social no ha cambiado mucho desde el período incaico. En la actualidad viven bajo la amenaza de la explotación minera de su territorio y el cultivo ilegal de la hoja de coca. Una pequeña minoría ha accedido a la sabiduría y tradiciones de sus ancestros y, como don Luis, practica el chamanismo.

En el chamanismo andino existen tres niveles. Sólo tres sacerdotes del más alto nivel siguen vivos y son de muy avanzada edad. Don Luis pertenece al siguiente nivel, Pampa Misayoc, y está físicamente tocado por el rayo, lo que significa que superó una prueba iniciática que certifica las facultades innatas del aspirante a ejercer el sacerdocio andino.

En cuanto a la ceremonia, un despacho andino, se trabaja en tres niveles, equivalentes a pasado, presente y futuro; también toma como referencia los cuatro puntos cardinales. Asimismo, siempre intervienen la dualidad masculino-femenino -lo sagrado masculino y lo sagrado femenino- y los cuatro elementos: fuego, agua, tierra y aire. Hay sonidos relacionados con el agua, como la concha marina, que en quechua se denomina "pututu", un nombre onomatopéyico imitativo del sonido que produce, y con el viento, como la ocarina.

En la mesa sagrada están todos los amuletos que el chamán fue recibiendo en sus iniciaciones. Antes de comenzar el ritual, don Luis invocó a los espíritus del agua, de las montañas y de la tierra para que le asistiesen en su trabajo.
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Durante la ceremonia se distribuyeron entre los presentes hojas de laurel, como sustitutivo de las hojas de coca que suelen emplearse en los rituales andinos, aunque el laurel es también una planta sagrada. Debidamente ritualizadas y con las peticiones de cada uno, fueron ofrendadas a la divinidad.









Finalizado el ritual, que tuvo el acompañamiento musical de instrumentos tradicionales andinos, a cargo del músico peruano residente en España Bruno Travi, don Luis Quispe deleitó al público con un canto andino, acompañándose él mismo a la bandurria.
 
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Don Luis seguirá participando en el Foro a través de su consulta en la zona de "stands", en la que realiza lectura de hojas de coca, limpiezas energéticas y sanaciones físicas.

Además de don Luis Quispe, otros destacados chamanes intervienen en esta edición del Foro: el también peruano Gerardo Pizarro, iniciado con la tribu de los aguarunas, en la selva amazónica fronteriza con Ecuador; el canadiense André Chevalier, que une a esa condición la de médium y clarividente, y el también canadiense Zacciah Blackburn, que practica la sanación a través del sonido y canaliza los sonidos de los seres sagrados de otras dimensiones.