LA MAGIA QUE NOS AYUDA

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LA MAGIA QUE NOS AYUDA

"El mal de ojo en el que yo creo tiene ahora un nombre más técnico y moderno: mobbing", dice Carmen Díaz

Carmen Díaz, tarotista y un poco bruja buena, ha venido de Bilbao, donde tiene una consulta muy concurrida, para hablarnos de la magia casera, de la que todos podemos hacer sin ir muy lejos ni gastarnos dinero. Carmen ha publicado dos libros sobre el tema: "Gran recetario mágico" y "Breviario de la buena magia".

Para empezar, nos ha dicho que la magia bien entendida, como la caridad, empieza por uno mismo. Así que lo primero es poner mucho empeño y entusiasmo en aquello que se pretende conseguir, para generar un movimiento de energías positivas. Para activar la magia es imprescindible una enorme carga de deseo. Cuanto más fuerte sea el deseo, mayor será la magia para que éste se cumpla.

¿Cuáles son las palabras, la fórmula mágica, que hay que emplear? Estas:  "Deseo tal cosa con todo mi corazón, para mi bien y el bien de todos". Porque si queremos para nuestro beneficio algo que puede perjudicar a otra persona, entonces la magia no funcionará. Y si funciona, tarde o temprano pagaremos un karma que de forma ineludible caerá sobre nosotros.
Desde el momento en que deseamos algo, hay un movimiento de energías a nuestro alrededor. Pero hay que tener cuidado con lo que se desea, porque puede no ser lo que más nos conviene. Puede desearse un trabajo que creemos muy bueno y, después de conseguirlo, darnos cuenta de que no era tan bueno como creíamos. Lo que no es conveniente es hacer muchas magias, muchos "trabajos", porque una vez que hayamos logrado el objetivo qué vamos a hacer, a cuántas cosas tendremos que agradecer todo eso. Es importante concentrar toda la energía en una sola cosa que hagamos, llevar nuestro amuleto personalizado, que lo hayamos hecho o nos lo hayan regalado.

Carmen ha dado a continuación  algunas recetas para la elaboración de amuletos caseros. Para la buena suerte en general: escrbir, con lápiz, en un papel un salmo o una frase religiosa y por detrás un deseo, envolverlo en una tela y coserla con hilo rojo. Este amuleto hay que llevarlo siempre consigo y no abrirlo nunca; si se abre, se rompe la cadena mágica. Para deshacerse de él hay que quemarlo en una hoguera de San Juan o en un fuego casero el dia de San Juan.

Para el trabajo y el dinero: en una bolsita azul meter tres clavos corrientes, de hierro, tres monedas y una hoja de laurel bendito. También hay que llevarlo consigo. Los amuletos para el amor suelen contener canela. Y es conveniente tener siempre a mano un sobrecito de azúcar, porque suaviza las relaciones personales.

Siempre tiene que haber sal en casa, porque es una forma de evitar la entrada del diablo y también de que no falte el dinero. Para que no se acabe, consumiéndola, se puede tener un salero o un bote en un lugar poco accesible de la cocina. Pero si se pide hay que pagarla, con una moneda simbólica, lo mismo que si a uno le regalan tijeras o cuchillos.

Las velas también pueden ser buenos talismanes. La  blanca vale absolutamente para todo. Si hay una pareja en el hogar, pon todas las necesarias: la roja para el amor y la pasión… Si hay niños, viene muy bien la vela rosa; la azul, para el trabajo y la verde para la salud, la amarilla para el dinero y la blanca para todos. La blanca siempre es la entrada a la luz.  La vela negra sólo sirve para hacer y deshacer lo oscuro, la única forma de combatir lo negativo es con aquello que suponga lo contrario. La vela en casa es una forma de decir a tus guías, a tus buenos espíritus, que estás ahí,  que te acuerdas de ellos. Las velas nunca se deben apagar soplándolas.

Los amuletos de la vida cotidiana no evitan la mala energía, pero la neutralizan un poco. "Todos los amuletos valen para el mal de ojo-asegura Carmen Díaz- pero cuidado con lo que entendemos por tal; yo no creo en el mal de ojo de una sola persona sobre otra. Para mí, es el conjunto de malos deseos de un grupo de personas sobre una persona determinada". Y añade que ninguna persona tiene por si sola fuerza suficiente para destruir una vida.
"Si fuera así -dice- cambiaríamos cada semana de presidente del gobierno.Ahora, al mal de ojo se le ha puesto un nombre más técnico, más moderno, que es el "mobbing". Eso que hacen en las empresas donde destruyen a un compañero. La persona que cree en que otra persona le está haciendo mal de ojo es que su fe es muy débil" .Carmen argumenta que, por mucho que queramos, no podemos volver buenos a todos los que tenemos alrededor. Las personas negativas existen, y están más cerca de nosotros de lo que creemos.




1 comentarios:

Rosalba Gutierrez dijo...

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