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| Paoletto cubre las espaldas de Benedicto XVI |
El escándalo en el que se veían involucrados miembros de la curia estallaba el año pasado. Se trataba de un supuesto compló para asesinar al papa. Surgió después el llamado Vatileaks, el robo y filtración de documentos confidenciales, incluida correspondencia personal del papa Ratzinger, llevada a cabo por su mayordomo, Paolo Gabriele, y otras personas , que al parecer no tenía nada contra Benedicto XVI sino que trataban de ayudarle sacando a la luz esos documentos, incluida la amenaza de muerte, ya que el hecho de publicarse la neutralizaría. “El pobre Paoletto–recordó Enrique de Vicente- fue condenado a 18 meses de arresto, pero a los treinta días el papa le perdonó sus pecados y no le dio una medalla al mérito porque no era políticamente correcto”.
“Hay demasiados
síntomas –señaló el conferenciante- de que “los cuervos” han tomado el
Vaticano”. El mayor escándalo es el de
las finanzas, que desde los años 30 gestiona el IOR, Instituto para las
Obras de Religión, una mezcla de banco y paraíso fiscal que durante
muchos años ha estado invirtiendo en los
negocios más turbios, como el blanqueo de dinero procedente de la Mafia : droga,
prostitución y otras actividades delictivas.
En cuanto a ese
informe secreto, que algunos cardenales querían conocer con detalle antes de
entrar en el cónclave, el diario “La Stampa”
filtró la existencia de peleas a muerte por el poder dentro de la curia
entre dos facciones, la dirigida por el todopoderoso secretario de estado, cardenal Bertone, y la llamada “diplomática”,
capitaneada por su antecesor, el cardenal Sodano, y también de escándalos
homosexuales que a veces tenían por escenario el propio recinto vaticano.

Estimó el
conferenciante que la pelea que se va a librar en el Vaticano es una pelea
atroz y decisiva, por la influencia espiritual y simbólica que tiene sobre el
destino de la humanidad. “Quiera el Espíritu Santo –exclamó- que no venza
ninguna de las dos facciones rivales, que sólo buscan el dinero y el poder, y
que venzan, por el contrario, los cardenales que no están en ese tinglado,
seres realmente espirituales y cristianos, y que de entre ellos salga un papa
que trate de hacer lo mejor para la Iglesia y para el mundo”.
"No
sería anómalo que el Espíritu Santo eligiera un buen papa -prosiguió el director de “Año Cero”- porque ya ocurrió
en 1978, con la elección de Juan Pablo I, santo –aunque no se le ha reconocido
como tal- y mártir, ya que murió-envenenado por quienes le rodeaban- por sus creencias, por el bien y la verdad".
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Juan Pablo I
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Entre sus proyectos,
como luego se supo a través de diversas cartas legadas por su familia, estaba
socializar los bienes de la Iglesia y repartirlos entre la Iglesia militante,
sacar del Vaticano a la curia y convertirlo en un museo, dar , de forma
paulatina, mayor participación a la mujer y que la Iglesia pasara a gobernarse
como en los tiempos primitivos del cristianismo, conjuntamente por todos los
obispos, con lo que se iría hacia la desaparición del papa, que volvería a
ser simplemente el obispo de Roma, lo
que había sido antes de hacerse con el poder absoluto.
Su pontificado sólo duró 33 dias. A sus familiares se les negó terminantemente el acceso al Vaticano y se les impidió por todos los medios que solicitasen un análisis forense del cadáver. En las catacumbas vaticanas, en el subterráneo de la basílica de San Pedro, donde se entierra a los papas, su sepultura no suele tener flores, a diferencia de las de sus predecesores y la de quien le sucedió, Juan Pablo II.
No tuvo
palabras tan elogiosas Enrique de Vicente para el que se conoció como “el papa bueno”y ya beato Juan XXIII, que en opinión del
conferenciante contribuyó también a la tolerancia de conductas criminales, al
dictar una disposición por la que todo miembro del clero que revelara
públicamente o denunciara ante la justicia un delito que pudiera haber ocurrido
dentro de la Iglesia sería excomulgado automáticamente; su obligación era
comunicarlo a los tribunales eclesiásticos.
A continuación, el conferenciante se refirió a las profecías
sobre los papas atribuidas a san Malaquías, un obispo irlandés del siglo XIII, en las que
se adjudica a cada pontífice un lema alusivo a aspectos de su biografía y que
hasta ahora han ido coincidiendo de forma bastante verosímil con la realidad.
Tras repasar los lemas correspondientes
a los últimos papas y su interpretación, Enrique de Vicente se detuvo en la
anotación profética que debe corresponder al momento actual.
En ella se habla
de persecución extrema. Al último papa, san Malaquías le adjudica el nombre de
Pedro Romano, “que apacienta sus ovejas en medio de grandes tribulaciones y
durante cuyo mandato la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez
Tremendo juzgará a su pueblo. Fin”, concluye la profecía, que el conferenciante
no interpreta como el fin del mundo, sino como el fin del papado o de la
Iglesia católica tal como la conocemos ahora.

En cuanto al nombre de Pedro Romano, había por lo menos tres
cardenales que tenían ese apelativo en el reciente cónclave, pero –como se
sabe- el papa electo, el cardenal argentino Bergoglio, ni se llama así ni
eligió ser el segundo Pedro en la historia de la Iglesia. El director de “Año
Cero” señaló que el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de estado de
Benedicto XVI, además de llamarse Pedro Evasio Tarcisio Bertone, nació en un
pequeño pueblo italiano llamado Romano Canavese.

Sin embargo, el
conferenciante descartó las
posibilidades de Bertone de ser elegido por
contar con demasiados enemigos, aunque advirtió de que podía ser un símbolo de
lo que iba a ocurrir: una pugna entre una facción dirigida por el propio
Bertone,
y otra llamada “diplomática”, encabezada por
su antecesor en la secretaría de estado, el cardenal Sodano, excluido del cónclave
por ser mayor de 80 años, con sus respectivos ncandidatos. Como se sabe, ninguna
de esas candidaturas prosperó, pero eso no quiere decir que ambas facciones no
prosigan sus disputas si el papa Francisco no actúa enérgicamente.
Por último, Enrique de Vicente se refirió a las diversas
profecías y visiones de los últimos papas que predicen un trágico final para el
último pontífice, que moriría asesinado. A este respecto, el conferenciante
destacó que tanto el cardenal Bertone como el ahora papa emérito, cuando se
hallaba al frente del antiguo Santo Oficio, la Congregación para la Doctrina de
la Fe, ocultaron parte del llamado “tercer secreto de Fátima”, supuestamente revelado
por la Virgen a los tres pastorcillos a los que se apareció en esa localidad
portuguesa y en el que supuestamente se describía tal atentado.
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| Atentado contra Juan Pablo II, el 13 de mayo de 1981 |
El intento de asesinato de Juan Pablo II, el 13 de mayo de
1981, festividad de la Virgen de Fátima, fue aprovechado para tergiversar ese
ominoso secreto y darlo por ya cumplido. Una vez realizada esa falsa
revelación, según el director de “Año Cero” el cardenal Bertone le prohibió a
la vidente sor Lucía hablar con nadie sobre ese asunto, hasta su muerte, y
asistir incluso a la beatificación de sus primos, Jacinta y Francisco, que
habían protagonizado con ella las apariciones marianas.
Ese tercer secreto de Fátima podría referirse también a la
actual situación de la Iglesia y a una futura gran destrucción, tal vez un
cataclismo atómico, de resonancias apocalípticas. A este respecto, el conferenciante
advirtió que en estos momentos el principal riesgo está en el
enfrentamiento, por ahora sólo
dialéctico, entre dos potencias cuyos dirigentes son mesiánicos: Israel e Irán,
que esperan la llegada inminente de sus respectivos
mesías y la recíproca eliminación del enemigo.
Sin apenas solución de continuidad, Enrique de Vicente habló
también, esa misma mañana, de los “chemtrails”, esas misteriosas estelas que dejan algunos aviones
en nuestros cielos y que, según
múltiples denuncias, no son otra cosa que fumigaciones de productos tóxicos
para la salud humana. Pero ésa es otra historia, que el conferenciante
relacionó con la anterior y que aquí se contará otro día.